LEY DE CONCURSOS Y QUIEBRAS COMENTADA ROUILLON PDF

Please, help me to find this ley comentada pdf file. I’ll be really very grateful. LEY CONCURSOS Y QUIEBRAS ; 20 Jul Pero solamente después de la sanción de las leyes y de , Ante la existencia de un conflictivo concurso para llenar la vacante de que he comentado para la adquisición de una residencia para el Arzobispo. envuelto hace algunos años en la quiebra del Alvear Palace Hotel. Asimismo que de no accederse al concurso preventivo la empresa será y con cierta permanencia- para atender aquéllos (Ver: ROUILLON, . (Ver: Junyent Bas, Francisco, “Ley de Concursos y Quiebras Comentada., Tomo.

Author: Mikalkree Mikajar
Country: Cameroon
Language: English (Spanish)
Genre: Love
Published (Last): 17 April 2017
Pages: 279
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Iglesia y Dicta Dura Download Report. Published on Dec View 38 Download Nunca ms tuvimos noticias de ella. Mnica pas a integrar la nmina de los millares de detenidos-desaparecidos.

Desde el primer momento mi seora y yo tuvimos la certeza que se trataba de un procedimiento regular, ejecutado por personal de las fuerzas armadas. Las razones para esa conclusin estn expuestas en ckncursos declaraciones que he prestado en la Comisin Interamericana de Derechos Humanos de la O-E-A- en la Comisin Nacional sobre Desaparicin quiiebras Personas y en la causa contra los integrantes de las tres primeras juntas militares, tramitado ante la Cmara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal1.

A partir de esa infausta madrugada de mayo, iniciamos desesperadas gestiones ante todo gnero de autoridades con el fin de obtener alguna noticia sobre Mnica. Lo mismo hicieron las familias de seis de sus amigos, que ese mismo da fueron privados de su libertad. En el curso de los trmites nunca aceptamos las explicaciones que entonces se esgriman, arguyendo que las desapariciones eran ajenas al gobierno de las fuerzas armadas. Desde el primer momento sostuvimos, privada y pblicamente, la responsabilidad de stas.

Y pronto comprendimos que el mtodo de hacer desaparecer a los disidentes polticos “en la noche y en la niebla”, formaba parte de un sistema represivo framente concebido y ejecutado.

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El grueso de la poblacin estaba confundido y desconcertado. Sin embargo los integrantes de los sectores informados de la sociedad argentina -militares, altos funcionados, diplomticos, dirigentes polticos, sociales, financieros, empresarios y sindicales, periodistas, obispos- tenan conocimiento cabal de lo que estaba ocurriendo.

Y muchos de ellos lo justificaban, lo aplaudan y an cooperaban con esa accin. Recuerdo vvidamente un episodio de esa poca. En los primeros das de abril de fui invitado a una recepcin organizada por la representacin del Banco Interamericano de Desarrollo, con motivo de la llegada de una misin financiera. Predominaban en el encuentro los funcionarios de la nueva administracin, en su mayora uniformados, a quienes no conoca. Al encontrar a un amigo, el economista Carlos Brignone, ya fallecido, me acerqu a l.

Me present a su interlocutor. Era Walter Klein, padre del segundo hombre en el Ministerio de Economa del mismo nombre. Estbamos cerca de la puerta. De pronto vimos entrar exultante al general Alcides Lpez Aufranc, que acababa de ser nombrado presidente de la empresa siderrgica Acindar, sucediendo a Martnez de Hoz.

Se acerc al grupo y salud. Klein lo felicit por su designacin diciendo: Lpez Aufranc sonri complacido, luego la conversacin se orient hacia los rumores de una posible huelga en el sector, sealando Klein que tena noticias de la detencin de 23 delegados de fbrica. El general, creyendo que yo tambin perteneca a la banda adueada del poder, contest tranquilizndolo: Monseor Tortolo Una de las primeras personas con quien procuramos establecer contacto fue con monseor Tortolo.

Haba muchas razones para ello. Tortolo era en aquel momento arzobispo de Paran, vicario de las fuerzas armadas y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Antiguo vicario general de la dicesis de Mercedes, conoca de jvenes y era amigo y consejero de los integrantes de la junta militar Videla y Agosti, ambos nacidos en esa ciudad bonaerense.

Su influencia, en la medida que hubiera querido ejercerla, ira decisiva. Tortolo estuvo ntimamente ligado a los acontecimientos que precedieron al golpe de Estado del 24 de marzo de y no poda ignorar los mtodos represivos que las fuerzas armadas haban decidido utilizar. La noche previa al pronunciamiento, dos de los jefes de la conspiracin -el general Jorge Rafael Videla y el almirante Emilio Massera- se reunieron con las cabezas del Episcopado en la sede del mismo, Paraguay de la Capital Federal.

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El mismo 24 de marzo los tres integrantes de la junta militar mantuvieron una larga sesin con el vicario castrense, segn informa el diado La Nacin del da siguiente. Al salir de esa entrevista Tortolo expres que si bien “la Iglesia tiene su misin especfica Inst por ello a “cooperar positivamente” con el nuevo gobierno. La opcin poltica en reemplazo de la misin evanglica est claramente expuesta. El golpe de Estado fue anunciado con antelacin por algunos obispos, entre ellos Tortolo.

El 23 de setiembre deen una homila pronunciada frente al general Roberto Viola, jefe del estado mayor del ejrcito, el vicario de esa arma, monseor Victorio Bonamn, se preguntaba: Y el 29 de diciembre del mismo ao, durante un almuerzo en la Cmara Argentina de Anunciantes, en el Plaza Hotel, monseor Adolfo Tortolo profetiz que se avecinaba “un proceso de purificacin”2.

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La relacin de mi esposa y ma con monseor Tortolo vena de la dcada decuando ambos militbamos en la Juventud de Accin Catlica en la ciudad de Lujn, en jurisdiccin de la dicesis de Mercedes. Sin embargo, diversas ee nos fueron alejando. En fuimos expulsados de la Accin Catlica por el prroco Armando Serafini, a quienes cuestionamos la utilizacin de los recursos de la Baslica de Nuestra Seora de Lujn para actividades comerciales.

Esta actitud era impulsada por el obispo de Mercedes, Anunciado Quiebraz sin parentesco con el anterior. Por este hecho habl en reiteradas oportunidades con su vicario Tortolo, sin obtener ninguna reaccin.

Discrepamos tambin con motivo de un Congreso Mariano Nacional, realizado en Lujn, para el cual se trajo de Roma un anacrnico y ridculo squito de Po XII, con un noble pontificio caballero de roouillon y espada, pero que careci quieras mbito para una autntica religiosidad. En con mi esposa y nuestros hijos nos trasladamos a Buenos Aires y en a los Estados Unidos. Entre tanto, monseor Tortolo fue consagrado obispo de Catamarca y despus elevado al arzobispado de Paran.

Al regresar de Amrica del Norte, en un viaje a Entre Ros, enlo visit con mi familia. Recibimos una psima impresin. Al salir mi hija Mnica coment: Hoy me doy cuenta que su afirmacin era correcta. Mnica tena la intuicin de los mrtires. En una ciudad pequea con un regimiento de infantera y otras instalaciones blicas, pronto cre vnculos con el estamento militar, que facilitaron ms adelante su designacin como vicario castrense en sustitucin del cardenal Antonio Caggiano. Cuando lo reencontr enen Paran, advert que estaba en franca reaccin contra el Concilio Vaticano II.

Ale reiter esa posicin al ao siguiente al coincidir como pasajeros en un avin. El seminario arquidiocesano de Paran y su revista Mikael se convirtieron a partir de entonces en exponentes de una mentalidad pre-conciliar. No volv a verlo hasta pocos das despus de la detencin y desaparicin de mi hija, en el touillon de la Conferencia Episcopal, junto con un grupo de padres y madres de otros “desaparecidos”.

No tena la intencin de ,ey, pero lo abordamos por sorpresa al entrar al edificio. Se puso muy nervioso y eludi cualquier compromiso.

Ante mi afirmacin de que l estaba en condiciones de obtener su libertad y de impedir que se siguieran utilizando procedimientos clandestinos, cerr toda posibilidad de entrevistas posteriores. Ms tarde me escribi diciendo que no tena pruebas sobre lo que se deca respecto a las torturas.

El 14 de octubre demientras las desapariciones se sucedan por centenares y la orga homicida desatada por los militares estaba en su apogeo, Tortolo declar a los periodistas: Lo oigo, lo escucho, hay voces, pero no me consta”. Encuando nadie ignoraba los procedimientos utilizados, insisti en su tesitura de apoyo al rgimen militar. Por lo tanto se tiene la conviccin de que las fuerzas armadas, aceptando la responsabilidad tan grave y sea de esta hora, cumplen con su deber”3.

Ms adelante supe por otros obispos que en las asambleas episcopales haba defendido la tortura, con argumentos extrados de telogos y pontfices medievales, en contradiccin con la doctrina explcita de los ltimos papas, en particular Paulo VI.

Tengo la impresin que simpatizaba vergonzantemente con Lefebvre. Desde sta ltima tena la responsabilidad de exigir a los militares confiados a su cuidado pastoral un comportamiento acorde con los Diez Mandamientos y los valores evanglicos. Evidentemente no lo hizo. Por el contrario, contribuy a elaborar una seudoteologa que justificaba el genocidio y los tormentos.

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Durante varios aos, hasta su fallecimiento ocurrido el 1 de abril deTortolo estuvo internado en dos sanatorios de la capital federal, afectado de una arterioesclerosis profunda, que le produca desvaros. Se alternaban para cuidarlo estudiantes del seminario de Paran. Uno de ellos lo escuch delirar una noche: Monseor Bonamn Adems de Tortolo, despus de la detencin de Mnica. Su ideologa me era bien conocida, pero pensaba, con ingenuidad, que frente a violaciones flagrantes de los derechos bsicos de la persona humana, un obispo de la Iglesia catlica se sentira con obligacin de intervenir.

Busqu la mediacin de un ex-alumno suyo del colegio salesiano de Rosario, Jos Luis Cantini y fui a su oficina, ubicada detrs de la capilla Stella Maris, contigua al edificio de la Marina de Guerra.

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Me atendi su secretado, un suboficial mayor. Cuando le seal el motivo de mi visita me contest que tena indicacin de explicarme que el vicario no atenda problemas de desapariciones, detenciones y cesantas, “por que no quera interferir en la accin concrusos ejrcito”.

La respuesta era muy clara, Entre sus debeles como sacerdote de la Iglesia de Cristo y su condicin de militar, Bonamn optaba por lo segundo. Desde su posicin de vicario del ejrcito Bonamn es responsable de haber contribuido a elaborar, durante muchos aos, una doctrina seudorreligiosa dirigida a sustentar el ejercicio del poder poltico por las fuerzas armadas y la utilizacin de cualquier medio para lograr sus fines.

Con dos metros de altura, ms de cien kilos de peso y un tremendo vozarrn, Bonamn cultiv en Rosado -donde ejerci por largas dcadas la direccin de un colegio salesiano- una oratoria efectista y vaca, fundada en concebir el catolicismo como ideologa nacional. Esta reiteracin le abri las puertas del vicariato castrense. La sangre y la muerte son sus temas predilectos.

Fue el profeta del genocidio. El 23 de setiembre deel mismo mes en que los altos mandos de las fuerzas armadas decidieron la rebelin y aprobaron el sistema de represin clandestina, Bonamn hizo el anuncio.

En la homila que ya he citado, pronunciada frente al general Viola, jefe del estado mayor del ejrcito, salud a los militares “purificados en el Jordn de la sangre para ponerse al frente de todo el rkuillon.

No querr Cristo que algn da las fuerzas armadas estn ms all de su funcin? Tales d dieron lugar a una protesta del dirigente radical Luis Len, quien las consider como una incitacin a la subversin, pero pasaron en general inadvertidas.

El 5 de enero deen la iglesia Stella Maris, el vicario volvi a uno roiillon sus tpicos predilectos, la exaltacin y glorificacin de las fuerzas armadas y de sus jefes. Estaba escrito, estaba en los planes de Dios -clam- que la Argentina no deba perder su touillon y la salv su natural custodio: Ya producido el golpe de Estado militar, su oratoria se hizo ms explcita.

Frente al general Bussi, en Tucumn, dijo el lo de octubre de Una semana ms tarde sostena que en el militar que cumple con su deber represivo “Cristo ha entrado con verdad y con bondad”. La exaltacin blica de este sucesor de los Apstoles no tiene lmites.

Desborda los cnones de la ortodoxia doctrinaria y desafa el sentido comn, Cualquier ocasin es buena para ello. En Santa Fe, el 3 de diciembre de, enseaba que “la mejor defensa es el cncursos, en lugar de la paciencia y de la tolerancia”. Y el 20 de noviembre del mismo ao expres que “si pudiera hablar con el gobierno le dira que debemos permanecer firmes en las posiciones que estamos tomando: La adulacin del poder poltico-militar es comenntada de las cuerdas habituales de Bonamn, que alcanza tonos no registrados en la historia argentina, prdiga en este gnero.